Estar en el hoyo y no ver la salida

Esta situación me está matando, y lo peor es que pocos parecen comprenderla porque para la mayoría, mi situación es un “first world problem”. Ser una inmigrante no preferente en Berlín es lo peor. A nadie le importas hasta que buscas un trabajo y te restriegan en la cara que tu visa es un problema. Y si no tienes un trabajo, no tienes visa, pero si no eres ciudadana europea, no puedes acceder a un buen trabajo. Es un círculo vicioso en el que siento como si estuviera atada de manos mientras alguien me acuchilla, y yo no puedo moverme, solo me desangro.

Esta no es vida y nadie lo veo porque a pesar de todo, me tengo que mostrar feliz. Hacerlo es más fácil que dar explicaciones y que tener que soportar a esa persona positivista que nunca falta. La que te dice que sólo atraes lo que piensas, o lo que sientes. Me muestro feliz porque en realidad no quiero alejar a las personas que significan mucho en este momento, pero me pregunto si vale la pena sacrificarme a mí misma, en especial por quien debería apoyarme.

Pero llego a la casa y ahí está él, restregándome en la cara lo mala persona que soy, que lo ataco, que lo llamo imbécil, que todos nuestros problemas son mi culpa. Y yo sigo creyendo que lo que él me dice es sólo un reflejo de sí mismo. ¿Cómo lidio con alguien que cree que lo atacan siempre, cuando en realidad yo estoy siendo atacada?

¿Vale la pena todo esto? ¿Hasta cuando tengo que resistir? Y mientras me hago esas preguntas el mundo que dejé me espera, intacto creo yo, pero sé que no encajaré más ahí, porque todo cambia, la ciudad ha cambiado, yo he cambiado. Pero muchas veces me dan ganas de mandar a la chingada todo y declararme de nuevo una habitante más, normal, sin nada interesante en su vida. ¿Qué me pasó por la cabeza cuando creí que esta era una buena idea? ¿Por qué nadie me dijo que estaba siendo una ilusa?

En estos momentos me es imposible dejar de pensar en la calle donde crecí, en mi infancia, en cuando jamás imaginé que un día iba a estar lejos de casa, peleando por un lugar donde no pertenezco. Pienso en mi madre, siempre apurada por darnos lo mejor, y yo sigo aquí, fracasando cada día. Miro el calendario que me recuerda que el tiempo se me acaba para lograr algo, y a la vez también me recuerda que he desperdiciado ya un año. Llego arrastrándome a otro nuevo día mientras me pregunto qué estoy haciendo con mi vida. Pero, ¿cuál vida? A veces preferiría estar muerta a seguir con esta locura que no sé en donde va a terminar.

Y me digo que tengo dos opciones: o me olvido de lo que un día soñé y comienzo a vivir, o aguanto un poco más porque quizá aún no es el final y tal vez, después, la suerte me sonría un poco.

Anónima

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s