Llevo ya mucho tiempo buscando trabajo. Me gradué de una universidad alemana, hablo varios idiomas, pero nada. He tenido entrevistas pero no llega a concretarse nada. En varias entrevistas me preguntaban si tenía novio, yo decía que sí y la siguiente pregunta era sobre la nacionalidad de mi novio. Algunos no seguían más la conversación, pero una que otra persona sí se atrevió a decirme algo así como que si me casaba con él ya me quedaba yo aquí.
Siempre me molestó eso, no sólo que lo hicieran los entrevistadores, sino también amigos o gente con la que platicaba. Cuando contaba sobre lo difícil que es encontrar trabajo y que la extensión de mi visa depende de eso, todos me preguntaban lo mismo: ¿tienes novio?, ¿de dónde es? ¡Ah, es alemán! ¡Entonces cásate con él! Yo, por mi orgullo, no quise hacerlo, quise poder extender mi visa por mis propios medios, o sea, consiguiendo un trabajo.
Una amiga, que trabajaba en un start up, me dijo que, a pesar de que buscan con gente que hable español, siempre van a preferir a un español sobre un latino, por cuestiones de la visa. A mí se me hizo raro, ¿eso qué tenía que ver? Las empresas no tienen NADA que hacer para que nosotros podamos tramitar una visa, excepto darnos un contrato de trabajo. Pero sí, me pasó. En varias entrevistas me preguntaron qué permiso tenía para estar aquí. En una, dije que tenía una búsqueda de trabajo, o sea, que podía trabajar legalmente. Me dijeron que no estaban seguros de querer contratarme con ese tipo de visa. Les expliqué que el extender la visa es problema mío, no de ellos, pero no me creyeron.
Harta de toda esta situación y viendo la vida fácil que llevan otras mujeres que se casaron con un alemán, decidí comentárselo a mi novio. Claro que él no quería casarse, y bueno, yo tampoco, pero no le veía otra salida a mi situación. Le expliqué que los europeos se casan con otros extranjeros como muestra de solidaridad para ayudarles a conseguir un maldito papel, el cual no podríamos obtener de ninguna otra manera. Después de varias pláticas, aceptó ayudarme.
Para casarte en Alemania, al menos en Berlín, es necesario que primero vayas a una asesoría al ayuntamiento del distrito en donde está registrada tu dirección. Como es imposible sacar cita, tuvimos que aventárnosla a la suerte. Fuimos un lunes, llegamos a las 7:30, por desgracia nos formamos en la fila equivocada, y cuando nos dimos cuenta de nuestro error, ya era demasiado tarde, los 10 turnos de ese día para las personas que iban sin cita, ya habían sido repartidos. Intentamos el martes, esta vez llegamos a las 7. Los turnos los repartieron a las 8, fuimos el número 9. Aún así, esperamos hasta la 1 p.m. para ser atendidos.
Mientras esperábamos, mi novio intento sacar una cita para cuando nos tocara ir a entregar los documentos que nos fueran a pedir, pero uno de los funcionarios le dijo que no podía hacer cita hasta que no pasara a la primera. Cuando ya iba a ser la 1 (hora a la que cierran) y vimos que no nos atendían, mi novio decidió volver a intentar sacar otra cita, el mismo funcionario lo cachó y le dijo: “si ya te había dicho que te esperaras, ¿para qué sigues insistiendo?. Y al fin se dignó a atendernos. Primero revisó la situación de mi novio, quien tiene doble nacionalidad, una de ellas, alemana. El señor no le creyó que pudiera ser alemán, a pesar de que mi novio presentó su pasaporte alemán.
El funcionario le dijo que como no creía que fuera alemán, tenía que pedirle a su mamá que mostrara su pasaporte. La razón por la que mi novio es alemán, es por su madre. Mi novio explicó que ella no vive en Alemania, entonces el funcionario le dijo que fuera a la embajada de Alemania en EUA y dejara su pasaporte para ser escaneado. ¡Que cosa tan más ridícula!, pensé. La mamá ni siquiera vive en la capital de EUA, ¿cómo se va a aventar un viaje hasta allá sólo para mostrar su pasaporte? ¿Por qué este maldito funcionario no cree que mi novio es alemán si le está presentando la prueba? ¿Por qué mi novio tendría que presentar más pruebas si ya lo hizo para obtener su pasaporte? Me quedé en shock.
Ahora cada que cuento esta experiencia la gente me dice que eso estuvo mal, que el señor no puede negarle el pasaporte a mi novio. Lo sé, básicamente le negó un derecho que él, como ciudadano alemán tiene. Me da coraje porque esta era mi salida fácil, y veo que no es nada fácil, pero más coraje me da haber dejado a ese tipejo salirse con la suya. Lo peor es que, como lo dije antes, la cita la podemos tener SOLAMENTE en el distrito en donde vivimos, o sea, que estamos atascados con ese racista de mierda. Además, el nos dio una lista firmada y sellada de los documentos que nos pidió. Nos dijo que una vez que los consiguiéramos, se los mandáramos a él personalmente, incluyendo la lista que nos dio para saber que incluimos lo que nos pidió. Lo vuelvo a contar y no deja de parecerme todo tan raro.
Daniela, casi 3 años viviendo en Berlín
